HISTORIA // MELISSA MENDOZA DORIA.
Era una tarde como
cualquier otra, en la que después de una larga jornada de clases me dedicaba a
tomar un descanso en la cafetería como suelo hacerlo todos los días antes de
regresar a mi hogar, justo en ese momento recibo una llamada de un buen amigo,
quien después de una corta conversación por celular decide encontrarse conmigo
para luego acompañarme hasta mi casa.
En medio del
trayecto decidimos hacer una parada en el Exito, tomar un leve descanso para
continuar la caminata, es allí cuando decidimos sentarnos en el balcón que se
encuentra afuera del lugar. Luego de unos largos minutos se acerca un joven
moreno y de manera sutil le pide el celular a mi amigo, amenazándolo haciéndole
entender de qué se trataba de un asalto, asustados no sabíamos si correr o simplemente dejar que sucediera la
horrible escena mientras el joven insistía en no poner resistencia, recuerdo
como mis manos temblaban de miedo de tal manera que mi amigo decidió entregar el
celular. En ese mismo instante supe que ese horrible día afortunadamente había
acabado.
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